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En el marco de la celebración del día internacional de los derechos humanos y la celebración del 70 aniversario de creación de la Declaración Universal de Derechos Humanos en Honduras

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En el marco de la celebración del día internacional de los derechos humanos y la celebración del 70 aniversario de creación de la Declaración Universal de Derechos Humanos en Honduras

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En el marco de la celebración del día internacional de los derechos humanos y la celebración del 70 aniversario de creación de la Declaración Universal de Derechos Humanos en Honduras, la Oficina del Alto Comisionado, abrió las puertas del Teatro Manuel Bonilla y presentó para las familias hondureñas, la obra teatral La Tempestad.

El pasado mes de julio, esta pieza teatral con profundo mensaje de derechos humanos, fue presentada para celebrar los 40 años de cooperación entre Suiza y Honduras, fue tanto su éxito que la Oficina del Alto Comisionado, decidió traerla nuevamente desde la Mosquitia a la capital de Honduras, Tegucigalpa.

La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación COSUDE llegó a Honduras en 1978 y desde esa fecha ha marcado un antes y un después en la defensa, protección y promoción de los derechos humanos en el país.

La Tempestad, dirigida por Tito Ochoa, Graduado en la Academia de las Musas de Praga, es originaria del dramaturgo de William Shakespeare, adaptada a la cosmología de la Mosquitia hondureña e interpretada por un elenco totalmente misquito.

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En la celebración del 70 Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, OACNUDH presenta la obra teatral “La Tempestad”

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Cada 10 de diciembre a nivel mundial, se celebra el Día de los Derechos Humanos, coincidiendo con la fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Nos recuerda también el largo proceso histórico por el que transitamos como humanidad para llegar a este hito histórico: hemos sido crueles y profundamente inhumanos los unos con los otros. Nacida de la devastación de dos guerras mundiales, la gran depresión de los años 30 y el holocausto, la Declaración Universal está encaminada a prevenir tragedias similares y la tiranía y violaciones que las causaron. Pone frente a nosotros caminos para prevenir que nos continuemos haciendo daño y promueve una sociedad con personas libres de miedo y de temor y libres de miseria e indigencia. La Declaración pone un límite a los poderosos e infunde esperanza en los indefensos.

En las siete décadas desde su adopción, la Declaración Universal ha sido el punto de partida para innumerables cambios positivos en las vidas de millones de personas en el mundo, influenciando al menos 90 constituciones y cuantiosa legislación e instituciones nacionales regionales e internacionales.

Desde el Alto Comisionado sostenemos que la DUDH sigue siendo tan relevante hoy como hace 70 años. Ha resistido las pruebas del tiempo y sigue vigente frente a acontecimientos como por ejemplo el advenimiento de nuevas tecnologías y desarrollos sociales, políticos y económicos que sus redactores no hubieran podido prever. Los preceptos de la declaración son tan fundamentales que pueden ser aplicados a cualquier nuevo dilema. La Declaración nos brinda preceptos para regular inteligencia artificial y el mundo digital. Nos da un marco de principios que podemos usar para contrarrestar los efectos del cambio climático en la gente y en el planeta. Nos da la base para asegurar iguales derechos para todos y todas, como las personas LGBTI, que pocos se atrevían a nombrar en 1948, con estas palabras: Toda persona tiene derechos a las libertades de la Declaración Universal “sin distinción de ninguna naturaleza como raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otro estatus”. Esta última expresión “otro estatus” han sido frecuentemente citadas para expandir la lista de personas específicamente protegidas. No solamente personas LGBTI, sino personas con discapacidad (quienes tienen una convención para ellos y ellas, adoptada en el año 2006) Personas adultas mayores, pueblos indígenas, minorías de toda clase. Todos y todas.

Sin embargo, también 70 años después, el trabajo que la declaración coloca frente a nosotros, está lejos de estar terminado. Y probablemente, nunca lo estará.

En sus claros 30 artículos, la declaración nos proporciona medidas que, de aplicarse, podrían acabar con la pobreza extrema y las condiciones de vida infrahumanas que todavía millones de personas padecen en el mundo y brindar alimentación, vivienda, salud, educación, trabajo y oportunidades para todos y todas, sin discriminación. Ilumina un futuro para un mundo sin holocaustos, sin tortura ni hambrunas o injusticias. Un mundo donde la miseria sea mínima y nadie sea demasiado rico ni demasiado poderoso para evadir a la justicia. Un mundo donde cada ser humano tiene el mismo valor que otro, no solamente al momento de nacer sino durante toda la vida.

Hoy, amigos y amigas nos reunimos aquí porque compartimos el ideal de que los derechos humanos, contemplados en esta Declaración. Nuestro reconocimiento hoy especialmente, a la incansable e imperiosa labor de los defensores y defensoras en Honduras. Ellos y ellas se encuentran cada día a la vanguardia de la defensa de los derechos humanos y la democracia mediante su labor, dedicación y sacrificio. Nuestra preocupación por y rechazo a las cobardes campañas de desprestigio y amenazas que sufren por defender la Declaración. Padre Melo, quien se ha excusado por no poder estar aquí, nuestra solidaridad porque usted ha sido nuevamente víctima de una vil campaña. El estado debe investigar estos actos criminales de manera expedita, transparente e imparcial. Nuestro reclamo de justicia para los casos de defensoras y defensores en impunidad: justicia para Berta, para Margarita Murillo, para Carlos Escaleras, Carlos Luna, Jeanette Kawas, Walter Trochez, Eric Alexander Martinez Avila, Vicky Hernandez y Leonela Zelaya, entre otros y otras. Es una lista larga.

Quisiera reconocer el apoyo de USAID que, a través del proyecto Unidos por La Justicia, nos permite disfrutar de la presentación de la obra teatral “La Tempestad”. Esta obra, que cuando la vi en la Mosquitia, me conmovió profundamente por su mensaje de derechos humanos. Gracias Tito por tu trabajo de adaptación y dirección de esta maravillosa obra, gracias a los actores y actrices, por hacernos el honor hoy de compartir el enorme talento que tienen. Y por de alguna manera aterrizar el derecho a la cultura a través de esta obra.

También agradezco a la cooperación internacional por elegir a la Oficina del Alto Comisionado como socia para apoyar al país en la protección y promoción de los derechos humanos. Les agradezco enormemente por la confianza que han depositado en nosotros.

Gracias por la confianza y el acompañamiento de las organizaciones de sociedad civil y los defensores y defensoras de derechos humanos, es un honor coincidir y encontrarnos con ustedes en un horizonte de lucha en común por los derechos humanos. Los y las acompañamos y apoyamos en el compromiso de cada día de defender los derechos humanos.

La Declaración Universal ha sido uno de los avances más constructivos y revolucionarios en la historia de la humanidad. Es el deber de todas y todos cuidar nuestros derechos humanos, exigirlos y luchar por ellos. Que disfruten esta pieza teatral, que contiene un mensaje profundo de derechos humanos.



Campañas

Mandato OACNUDH Honduras

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Mandato OACNUDH Honduras

¿Cuál es el mandato de la OACNUDH en Honduras?

¡Principios de la Oficina del Alto Comisionado en Honduras!

Campaña 70 Aniversario

Artículo 1

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Artículo 1: Todos nacemos libres e iguales

Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. 

La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) firmada en 1948 es, obviamente, un documento sobre los derechos humanos. Entonces, ¿por qué se enumera la dignidad antes que los derechos en el Artículo 1? 

La dignidad es la base de todos los derechos humanos. Los seres humanos tienen derechos que deben ser tratados con sumo cuidado, precisamente porque cada uno posee un valor intrínseco. El ex Alto Comisionado de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, llamó a estas palabras de apertura «tal vez las más bellas y resonantes de cualquier acuerdo internacional». Según Zeid, estas palabras subrayan que «los derechos humanos no son una recompensa por el buen comportamiento», si no el derecho de todas las personas en todo momento y en todos los lugares. 

En 1948, y en respuesta al horror de las dos guerras mundiales, la comunidad internacional pensó que era importante enfatizar el concepto de la dignidad humana en las primeras palabras de este innovador documento, subrayando un término que ya estaba destacado en la línea de apertura del Preámbulo de la DUDH, así como en la Carta que fundó las Naciones Unidas hacia tres años antes. 

Mary Robinson, ex Alta Comisionada de derechos humanos, considera la dignidad como «un sentido interno de autoestima», un concepto que «evoca una empatía con el otro y nos conecta unos con otros» y que también da cabida a nuevas interpretaciones de los derechos humanos. Como bien dice Robinson, «en nuestro mundo interconectado, la empatía debe expandirse para abordar las grandes desigualdades que generan problemas de justicia». 

El artículo 1 establece la igualdad como el tema general de la Declaración, uno de los cuales ha sido la base para la elaboración de derechos para muchas personas, incluidas las minorías, los pueblos indígenas y las personas con discapacidad. Cuando el artículo 1 expresa la igualdad como algo positivo, el artículo 2, estrechamente vinculado, establece una prohibición que prohíbe una larga lista de tipos de discriminación. 

La dignidad (una palabra que aparece cinco veces en la Declaración) es, por un lado, un argumento irrefutable y, por el otro, un concepto ambiguo, que no siempre se traduce fácilmente en legislación. Aun así, al menos quince países europeos, Canadá, Israel y Sudáfrica (entre otros), invocan explícitamente este principio en sus constituciones. 

A menudo corresponde a los jueces asegurarse de que se respete la dignidad humana. Jueces como Albie Sachs, que dedicaron su vida a garantizar y, luego, proteger la dignidad humana. Como activista sudafricano contra el apartheid, pasó meses en régimen de aislamiento y perdió un brazo y la vista en uno de sus ojos cuando su auto explotado por agentes de seguridad. 

Más tarde, se sentó durante 15 años como juez en el tribunal supremo de Sudáfrica. Ha escrito que lloró después de dictaminar que South African Airways no podía discriminar a un administrador aéreo con VIH. «Las lágrimas habían llegado debido a un abrumador sentimiento de orgullo por ser miembro de un tribunal que protegía los derechos fundamentales y aseguraba la dignidad para todos», dijo. 

Asegurar la dignidad para todos está en el corazón de una campaña de las Naciones Unidas que se basa en las primeras palabras del Artículo 1. “Libres e iguales” es el lema de la campaña de la ONU contra la homofobia y la transfobia que comenzó en 2013 y tiene como objetivo “construir un mundo donde nadie tiene que temer por su orientación sexual o identidad de género «, en palabras del Secretario General de la ONU, António Guterres. 

El género es un concepto que se aborda, posiblemente de manera sutil, en el Artículo 1 y, de hecho, en casi todas las cláusulas de la DUDH. Para su época, el documento carece notablemente de lenguaje sexista. Aparte de la frase única «él mismo y su familia», que aparece en los artículos 23 y 25, el documento hace referencia a todas las personas o ninguna persona. 

Este uso pionero refleja el hecho de que las mujeres desempeñaron un papel prominente en la redacción de la DUDH, por primera vez en la historia de la legislación internacional. El proceso fue dirigido por Eleanor Roosevelt, la ex primera dama de los Estados Unidos y defensora abierta de los derechos humanos. Mujeres de Dinamarca, Pakistán, el bloque comunista y otras naciones no occidentales también hicieron contribuciones cruciales. 

Las primeras palabras del artículo 1 se refieren a la Declaración de los derechos del hombre y de los ciudadanos adoptada poco después de la Revolución Francesa en 1789. Gracias a la tenaz redactora india, Hansa Mehta, la frase francesa «todos los hombres nacen libres e iguales» se convirtió en «todos los seres humanos nacen libres e iguales». 

Se opuso a la afirmación de Roosevelt de que se entendía que «hombres» incluía a las mujeres, un concepto ampliamente aceptado en ese momento. Mehta argumentó que los países podrían usar esta redacción para restringir los derechos de las mujeres, en lugar de ampliarlos. 

Las mujeres redactoras de la DUDH brindaron un legado perdurable, incluso en un mundo donde queda mucho trabajo por hacer. En casi todos los países, las mujeres siguen ganando menos que los hombres. Las prácticas discriminatorias hacia las mujeres a menudo se justifican al referirse a actitudes tradicionales, históricas, religiosas y culturales. Las niñas tienen menos probabilidades que los niños de ir a la escuela o permanecer en la escuela. Las mujeres a menudo encuentran que su movilidad está limitada debido a las expectativas de que serán cuidadoras. A menudo tienen opciones limitadas para casarse, o si se deben hacerlo, y tienen poco control sobre sus opciones reproductivas. 

A pesar de todo lo que queda por lograr, las mujeres pioneras que formaron parte del proceso de redacción de 1946 a 1948 consagraron la igualdad como una meta universal y proporcionaron una base en el derecho internacional para quienes aún luchan por hacer realidad la igualdad. No solo mujeres, por supuesto, sino también personas con discapacidades, trabajadores de edad avanzada, miembros de minorías étnicas y religiosas, grupos indígenas, migrantes, niños y cualquier persona en cualquier lugar que sufra discriminación.

Este es uno de una serie de artículos publicados por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACNUDH) para conmemorar el 70 aniversario de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948. Todos los derechos consagrados en la DUDH están relacionados con entre sí, y todos son igualmente importantes.

Campaña 70 Aniversario

Artículo 2

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Artículo 2: Ser libre de discriminación

El artículo 2 establece que toda persona tiene derecho a todas las libertades enumeradas en la DUDH, “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.” Las últimas palabras de esta oración, “otra condición”, se han citado con frecuencia para ampliar la lista de personas protegidas de manera específica.

Este lenguaje se refleja en los instrumentos regionales como la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales. La ONU ha desarrollado derechos en una serie de tratados que se basan en el Artículo 2, que incluyen recientemente la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adoptada en 2006. También es clave en los actuales esfuerzos para proteger a todos los grupos que enfrentan persecución, incluso quienes no están específicamente cubiertos por una convención internacional particular.

En la conservadora sociedad india, el ingeniero informático Akhilesh Godi sentía como si apenas existiese. Deprimido y luchando con preguntas sobre su sexualidad, temía buscar ayuda pues pensaba que incluso un terapeuta lo etiquetaría como criminal según las leyes de la India contra la homosexualidad. Otros homosexuales y personas transgénero en la India expresaron que han enfrentado una seria discriminación o chantaje debido a una prohibición de sexo gay que data desde hace 157 años.

Godi decidió defenderse. Fue uno de los 20 estudiantes abiertamente homosexuales y ex alumnos de varias escuelas de tecnología -incluidas dos mujeres y una mujer transgénero- que ganaron un fallo de la Corte Suprema de la India en septiembre de 2018 en contra de la referida ley proveniente de la era colonial. Los jueces no se limitaron a despenalizar el sexo gay. Decidieron que a partir de ese momento los indios gay deben recibir todas las protecciones de la Constitución. La decisión fue saludada por la ONU, para quien «la orientación sexual y la expresión de género forman parte integral de la identidad de una persona en todo el mundo».

Cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) se redactó hace 70 años, posiblemente muchas personas no estaban de acuerdo. Pero la prohibición de la discriminación contenida en el artículo 2 – y su afirmación más positiva de que los derechos humanos pertenecen a todas las personas-, ha sido la base para especificar los derechos relativos a la edad, la discapacidad y otros temas que no fueron abordados en 1948.

En ese entonces, el delegado chileno Hernán Santa Cruz recordó a sus colegas que el Artículo 2 ampliaba de manera importante las disposiciones básicas de la Carta de las Naciones Unidas, y comentó que «las Naciones Unidas se habían fundado principalmente para combatir la discriminación en el mundo». El bloque comunista presionó fuertemente desde el principio por un lenguaje claro contra la discriminación.

Los tres primeros artículos de la Declaración están estrechamente relacionados. Peng-chung Chang, uno de los redactores de la Declaración, de origen chino y con un notable conocimiento de la filosofía oriental y occidental, propuso que los tres primeros artículos reflejasen las ideas principales de la filosofía política del siglo XVIII sobre los derechos: «fraternidad» (artículo 1), «igualdad» (artículo 2) y “libertad” (artículo 3). Los artículos 1 y 2 fijan el tono de toda la Declaración con sus prohibiciones respecto de la discriminación.

Ambos artículos continúan influyendo en estándares internacionales nuevos y en desarrollo. En 2006, la ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, observó cómo la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad destacaba que «la celebración de la diversidad y el empoderamiento de la persona son mensajes esenciales de derechos humanos», y agregó que la Convención prevé “un papel completamente activo en la sociedad para las personas con discapacidad».

La Convención se redactó con la participación de personas con discapacidad, alejándose del modelo más antiguo de leyes internas para las personas o sobre ellas.

Aunque la protección cimentada en la DUDH y garantizada en otros tratados de derechos humanos debe aplicarse a todas y todos, las personas con discapacidad  aún pueden ser invisibles – sin la posibilidad de disfrutar de toda la gama de derechos humanos.

Un número desproporcionado de personas con discapacidad vive en países en desarrollo, a menudo marginadas y en pobreza extrema, un hecho que esta Convención pretende cambiar para garantizar que las personas con discapacidad disfruten de hecho de los mismos derechos y dignidad que todas las demás personas.  

Este enfoque basado en los derechos humanos también ha sido adoptado por los pueblos indígenas y por quienes que intentan poner fin a la discriminación basada en la orientación sexual e identidad de género. La propia ONU promueve el respeto de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) de todas las edades y en todas las regiones del mundo.

No es necesario crear un nuevo conjunto de derechos específicos para las personas LGBT, o establecer nuevos estándares internacionales de derechos humanos. Todo lo que se requiere para proteger a las personas LGBT de la violencia y la discriminación es el respeto de los derechos existentes.

Existen 71 países y territorios, principalmente en África,  Medio  Oriente y partes del sur de Asia, donde las relaciones consensuales entre personas del mismo sexo aún son criminalizadas, incluyendo ocho donde la homosexualidad podría implicar la pena de muerte.

El ex secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, admitió que la orientación sexual y la identidad de género son temas que pueden ser sensibles para algunas personas.  “Como muchos de mi generación, no crecí hablando sobre estos temas», dijo al Consejo de Derechos Humanos en 2012. «Pero aprendí a hablar porque las vidas están en juego y porque en virtud de la Carta de las Naciones Unidas  y la Declaración Universal de los Derechos Humanos es nuestro deber proteger los derechos de todas las personas, en todo lugar”.